Uno de los errores más frecuentes consiste en centrarse exclusivamente en la compra y olvidar la fiscalidad posterior, las implicaciones hereditarias internacionales y la protección patrimonial a largo plazo.
Sí. Además de las cuestiones relacionadas con la compraventa, los propietarios no residentes pueden tener obligaciones fiscales, administrativas y patrimoniales que requieren una adecuada planificación para evitar incidencias futuras.