Para que un contrato sea válido y eficaz, debe reunir los siguientes elementos esenciales:
Consentimiento: Acuerdo de voluntades entre las partes, libre de vicios como el error, la violencia, la intimidación o el dolo.
Objeto: La materia sobre la que versa el contrato. Debe ser posible, lícito, determinado o determinable.
Causa: La finalidad que persiguen las partes al celebrar el contrato. Debe ser lícita y existente.